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ACTI llama a acelerar la internacionalización de las empresas tecnológicas chilenas

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Chile tiene una oportunidad concreta para transformar la economía digital en uno de los motores de su desarrollo, pero para ello necesita pasar de la exportación de servicios de empresas individuales a la construcción de un ecosistema exportador digital, que permita escalar las capacidades nacionales y competir con mayor fuerza en los mercados internacionales.

Ese fue uno de los principales planteamientos surgidos durante el panel Exportación de servicios digitales, organizado por ACTI en el marco del Foro de Transformación del Summit País Digital 2026 realizado este miércoles 07 de octubre. Una conversación que reunió a Andrea Nieto, presidenta de Chiletec, Rafael Rizzo, vicepresidente de la Mesa de Economía Digital de ACTI, Lorena Silva, vicepresidenta de FinteChile y Alexandro Cea, secretario ejecutivo de Chileservicios del Ministerio de Hacienda. El panel fue moderado por Cristóbal Aninat, vicepresidente de ACTI.

Actualmente, las exportaciones de servicios digitales superan los US$3.000 millones, cifra que da cuenta de una industria que ya tiene presencia internacional y que, de acuerdo con los participantes del encuentro, podría multiplicar significativamente su aporte durante los próximos años.

Uno de los principales desafíos identificados fue cambiar la forma en que las empresas abordan la internacionalización.

A diferencia de la exportación de productos, los servicios tecnológicos requieren modelos de comercialización, alianzas y estrategias de entrada a los mercados mucho más sofisticadas. Por ello, se planteó la necesidad de avanzar desde una lógica de viajes comerciales puntuales hacia estrategias de presencia permanente y colaboración con aliados y distribuidores locales en los mercados de destino.

En este sentido, se destacó que una empresa tecnológica chilena no necesariamente debe llegar directamente al cliente final, sino que puede integrarse a ecosistemas locales y generar alianzas que faciliten su entrada y crecimiento.

La experiencia también muestra que los negocios internacionales de servicios no se concretan necesariamente durante una misión comercial, sino que pueden requerir meses de relacionamiento, conocimiento del mercado y construcción de redes.

Por ello, uno de los desafíos centrales es avanzar hacia una mayor articulación entre las empresas tecnológicas y los distintos actores del ecosistema.

“Necesitamos pasar de empresas que exportan individualmente a construir un verdadero ecosistema exportador, donde distintas compañías puedan complementar sus capacidades y ofrecer soluciones de mayor escala y competitividad internacional”, fue una de las ideas centrales planteadas durante el encuentro.

Talento e inteligencia artificial: Una condición habilitante

La conversación también puso especial énfasis en el talento digital, considerando el impacto que la inteligencia artificial tendrá sobre el mercado laboral y sobre la propia estructura de las empresas.

Los participantes coincidieron en que la velocidad del cambio tecnológico exige fortalecer las capacidades de reskilling y upskilling, así como avanzar hacia programas formativos más ágiles y conectados con las necesidades de la industria.

En este contexto, se planteó la necesidad de fortalecer la colaboración entre empresas e instituciones educacionales y complementar la formación tradicional con mecanismos de reconversión laboral, bootcamps y otras iniciativas que permitan responder con mayor rapidez a la demanda de nuevas habilidades.

La inteligencia artificial también está dando paso a nuevos modelos empresariales. Durante el encuentro se abordó el surgimiento de compañías pequeñas, altamente digitalizadas y con capacidad de operar globalmente desde sus propios países de origen.

Este fenómeno obliga, según los participantes, a repensar las políticas de apoyo al emprendimiento y a las empresas, considerando que las compañías del futuro pueden tener estructuras mucho más pequeñas y operar mediante redes de colaboración y agentes tecnológicos.

Coordinación público-privada y condiciones habilitantes

Otro de los puntos destacados fue la importancia de una mayor coordinación entre Estado, empresas, gremios e instituciones educacionales.

Desde ACTI se planteó que las asociaciones empresariales tienen un rol relevante en acercar las políticas públicas a sus empresas socias, identificar sus necesidades y contribuir a que las distintas iniciativas estatales puedan llegar efectivamente a quienes buscan internacionalizarse.

Entre las condiciones necesarias para avanzar se mencionaron metas ambiciosas, una estrategia común construida con el sector privado, desarrollo de talento digital, adaptación regulatoria, certeza jurídica, interoperabilidad y atracción de inversiones.

También se destacó la posición de Chile como plataforma para acceder a mercados internacionales, considerando su red de acuerdos comerciales, además de ventajas como su infraestructura digital, estabilidad institucional y disponibilidad de energías renovables.

Una oportunidad que trasciende a la industria tecnológica

El desafío, sin embargo, no se limita al crecimiento de las empresas tecnológicas. La economía digital tiene un impacto transversal sobre la economía real, al permitir aumentar la productividad, transformar sectores tradicionales, generar nuevos empleos y abrir oportunidades para las regiones.

Por ello, desde ACTI se enfatizó que potenciar las exportaciones digitales debe ser entendido como parte de una estrategia de desarrollo económico de largo plazo.

“Chile ya forma parte del mundo de los servicios globales. Ahora tenemos que darle escala a esa oportunidad, comunicarla y generar las condiciones para que más empresas, grandes y pequeñas, puedan internacionalizar sus capacidades”, fue el llamado realizado durante el encuentro.

Para ACTI, el desafío es avanzar hacia un Chile que no solo consuma tecnología, sino que cree, desarrolle y exporte conocimiento y soluciones al mundo, convirtiendo la economía digital en un componente cada vez más relevante de su crecimiento y competitividad.

La oportunidad está abierta. El siguiente paso es articular las capacidades existentes, reducir las barreras de internacionalización y construir una estrategia que permita que el talento y las empresas chilenas lleguen mucho más lejos.