Columna de opinión Modernizar con confianza: El paso que sigue

Rafael Pérez, presidente Comité de Certificación Electrónica Acreditada de ACTI
Chile está discutiendo un cambio importante: cómo modernizar la firma electrónica avanzada y reducir la necesidad de trámites presenciales en contratos y actos legales. Aunque suena técnico, en la práctica significa algo muy simple: hacer más fáciles, rápidos y baratos muchos trámites que hoy siguen siendo lentos y presenciales.
Este proyecto no parte desde cero. Chile ya avanzó en digitalización y hoy una gran parte de los trámites se realizan en línea con buenos niveles de seguridad. La firma electrónica es parte de esa transformación, y ha demostrado ser una herramienta confiable para hacer negocios y simplificar la vida de personas y empresas.
Desde la industria tecnológica vemos este debate como una oportunidad para mejorar lo que ya funciona, no para reemplazarlo. El foco no debería estar en contraponer sistemas, sino en asegurar que la digitalización se haga bien, con reglas claras y confianza para todos.
Hay tres ideas clave. Primero, la firma electrónica avanzada permite verificar con seguridad quién firma y qué se firma. Segundo, detrás de este sistema existen actores especializados que entregan confianza y respaldo tecnológico. Y tercero, la presencialidad debe mantenerse solo cuando realmente aporta valor, no cuando es un mero trámite.
Un punto esencial es la identidad de las personas. Para que todo funcione bien, es clave saber con certeza quién está detrás de cada firma. Eso requiere fortalecer la coordinación entre instituciones públicas y sistemas digitales ya existentes.
También es importante no dejar a nadie atrás. La digitalización debe ir acompañada de apoyo para quienes tienen menos familiaridad con estas herramientas, especialmente personas mayores.
Ejemplos como “Tu Empresa en un Día” muestran el impacto real de este cambio: trámites que antes tomaban semanas hoy se pueden resolver en pocas horas, con menos costos y más acceso para emprendedores y pequeñas empresas.
En el fondo, esta discusión no es solo legal o técnica. Es una discusión sobre cómo queremos que funcione el país en los próximos años. Y la oportunidad es clara: avanzar hacia un sistema más simple, confiable y al servicio de las personas.
Columna de opinión publicada en El Líbero


