Fibra óptica, la clave del Chile Digital y del futuro 5G

Columna de opinión de Fernando Saiz en El Mercurio.

La emergencia sanitaria ha generado un cambio de paradigma en cuanto al desarrollo del teletrabajo, la educación y todos los ámbitos de la vida cotidiana. Hoy todo es digital, lo que se ha visto reflejado en un crecimiento de un 40% en los tráficos. Y pese a que pareciera que el peak de consumo de internet producto de la pandemia ya lo alcanzamos, no hay duda de que lo digital llegó para quedarse.

El contexto actual también ha dejado en evidencia la necesidad de avanzar hacia una conectividad más inclusiva, tanto fija como móvil, y que tendrá como base un fuerte despliegue de fibra óptica al hogar, que ha sido la tecnología con la mejor performance. Así, mediante políticas público-privadas que pongan foco en la ‘última milla’, el país podrá acelerar el desarrollo de la fibra óptica y del futuro 5G.

Y es que los países que llevarán la delantera en esta próxima generación, serán aquellos que tengan desplegadas robustas redes de fibra óptica a lo largo de su territorio, esencial para alcanzar el Chile Digital, ya que permitirán reforzar los sitios móviles y hacer realidad las potencialidades de la quinta generación de tecnología móvil.

Cuarta revolución

Con el 5G, y por primera vez a través de una conectividad móvil, se podrán llevar a cabo soluciones y aplicaciones críticas, de alta relevancia, que hoy solo son posibles mediante la fibra, como la automatización, telemedicina, conducciones autónomas y asistidas de vehículos, entre muchos otros casos de uso que han sido desarrollados a nivel global.

El avance tecnológico del 5G permitirá una conectividad ultrarrápida; capacidades de ancho de banda de baja latencia —con capacidad de respuestas en 1 milisegundo—, y la posibilidad de conectar miles de dispositivos móviles a la vez, entre sí y con nosotros. Características que, recordemos, están enfocadas fuertemente en las ciudades inteligentes, el Internet de las Cosas y la Industria 4.0, a diferencia de la conexión 4G o LTE, cuya masificación se gestó entre los usuarios finales y smartphones.

Por tanto, el 5G no significará, necesariamente, entregar mayores velocidades a los usuarios móviles, porque su foco estará en hacer realidad la cuarta revolución industrial, acelerando los desarrollos y procesos de sectores clave (como la minería, agricultura, salmoneras, Smart Cities), trabajando con partners como universidades, entidades como Corfo, startups y emprendedores, entre otros actores de la economía.

Invitación

En el marco del 5G también es esencial que, como país, pasemos desde la competencia a la ‘coopetencia’. La invitación es a tener una conversación entre todo el ecosistema tecnológico y productivo, para que todos los actores se beneficien de forma equitativa y, a su vez, gane la digitalización de Chile. Todavía existe tiempo, y hay suficiente espectro para que todos los operadores con vocación de invertir, puedan hacerlo, con la mayor certeza técnica y jurídica posible.

Por tanto, si queremos alcanzar un Chile Digital, debemos seguir apuntando a masificar las redes de ultra banda ancha como la fibra óptica, de la mano de políticas público-privadas que tengan foco en la ‘última milla’ de los hogares. De esta manera podremos alcanzar un 5G que, más allá de ser la nueva generación de telefonía móvil, permitirá tecnológicamente incorporar nuevas aplicaciones para todos los sectores de la economía y, por qué no, en un futuro cercano, complementar las tan relevantes coberturas de alta velocidad en las zonas rurales y aisladas.

Si durante los meses más duros de la pandemia, la industria de las telecomunicaciones pudo sostener el crecimiento exponencial de conectividad, hoy es momento de trabajar en una reconstrucción tecnológica y digital, que mire al futuro con aun mayor convicción, comprendiendo cuál será el verdadero rol de esta nueva oleada digital

‘Los países que llevarán la delantera en el 5G serán aquellos que tengan desplegadas robustas redes de fibra óptica a lo largo de su territorio, esencial para alcanzar el Chile Digital, ya que permitirán reforzar los sitios móviles y hacer realidad las potencialidades de la quinta generación de tecnología móvil’.

 

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