Pandemia fortalece el uso de sistemas biométricos para acceder a empresas y recintos

  • Nota de El Mercurio

Con la llegada del covid-19, se produjo un aumento de los accesos remotos a organizaciones y recintos, por lo que la validación de la identidad de los usuarios se ha convertido en un punto crítico dentro de un proceso de autenticación.

El distanciamiento físico junto con el lavado de manos y el uso de mascarillas son algunas de las principales medidas para evitar el covid-19. De ahí que, por ejemplo, el uso de la huella dactilar como medida para comprobar la identidad de alguien haya perdido terreno, toda vez que utilizar un lector con este objetivo puede ser una vía de propagación del SARS-CoV-2.

Este escenario llevó a las empresas de desarrollo tecnológico a potenciar sistemas de autenticación sin contacto. Uno de ellos es el reconocimiento biométrico facial; es decir, el uso de medidas biológicas, o características físicas del rostro, que permiten distinguir a una persona de otra.

Así, hoy no es extraño que el ingreso a una organización, espacios con acceso restringido y/o recintos de diversa índole requiera que un software analice nuestros rasgos faciales.

Pero no solo eso. Las empresas desarrolladoras, en un contexto de pandemia, han incorporado tecnología para, además, detectar temperatura, el uso de mascarilla y reconocer a una persona que incluso esté usando tapabocas.

Walter Montenegro, gerente de Ciberseguridad de Cisco Chile, señala que ‘la pandemia ha cambiado muchas formas en que las empresas y las personas hacíamos las cosas’.

Agrega que, ante el incremento explosivo de los accesos remotos a raíz de la pandemia, ‘la validación de la identidad de los usuarios ha pasado a ser un punto crítico dentro de un proceso de autenticación’.

En el mismo sentido, Francisco Rojas, líder de Applied Intelligence de Accenture Chile, afirma que los sistemas biométricos de acceso, como el reconocimiento facial, han tenido ‘un aumento explosivo, ya que producto de la pandemia se aceleró fuertemente la transformación digital de la sociedad y por ello, la identidad digital es hoy más clave que nunca’.

‘El uso masivo de estas tecnologías permite evitar la presencia y aglomeración de filas de personas en las oficinas. Y hay que destacar que muchas de las tecnologías biométricas son sin contacto, lo que evita la contaminación de los sensores, limitando la eventual propagación del virus entre los usuarios’, comenta Thierry de Saint Pierre, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI).

Evolución

En la práctica, los sistemas biométricos de control de acceso son la evolución del binomio usuario-contraseña, pues utilizan rasgos que son únicos en cada persona. Así, por ejemplo, en términos fisiológicos comúnmente se utilizan cara, huellas dactilares, iris, patrones de las manos o los dedos, y el ADN.

Pero también se pueden incorporar rasgos de comportamiento que pueden incluir la firma y la forma de andar. Y algunos rasgos, como la voz, pueden ser tanto fisiológicos como de comportamiento.

Estas características se comparan con información contenida en una base de datos en la cual se ha enrolado previamente a las personas que, por ejemplo, son colaboradores de una empresa. Así, cuando la superposición de la información es correcta, se permite el acceso y se registra la asistencia.

Para Fabio Assolini, analista senior de seguridad de Kaspersky, ‘la ventaja más grande de la biometría es eliminar las contraseñas, que hoy son un gran problema de seguridad, pues muchos usuarios reutilizan contraseñas en muchos servicios en línea’.

‘Mediante el uso de la biometría es posible confirmar la identidad de un individuo basándose en ‘quién es’ en lugar de la documentación —‘lo que tiene’— o contraseñas o ‘lo que sabe’. Estos factores también pueden combinarse (‘multifactor’) para obtener mayores niveles de seguridad’, sentencia Francisco Rojas.

Usos

Aunque tradicionalmente la biometría se ha utilizado como un control de acceso, lo cierto es que el uso de esta tecnología es cada vez más frecuente. De hecho, hoy es posible desbloquear el smartphone, autenticarse en algunas aplicaciones, comprar un bono de atención médica o sistemas de chapas de puerta biométricas para evitar la llave tradicional.

Incluso, la cédula de identidad y el pasaporte chilenos utilizan —recuerda el ejecutivo de Cisco— ‘la biometría dactilar y facial para validar la autenticidad de los mismos en distintos trámites en los que los utilizamos’.

Asimismo, señala Francisco Rojas, se utiliza para ‘confirmar la identidad y vacunación de una persona al momento de viajar’; en salud, para recibir una atención más eficiente y temprana y en industrias como la minería y el retail.

En lo doméstico, añaden desde ACTI, la biometría permite el ingreso de una persona a su casa o la puesta en marcha de los equipos de calefacción, riego, luces o alarma así como en servicios financieros, bancarios y de seguros. También tendrá, a juicio de Thierry de Saint Pierre, múltiples aplicaciones en servicios públicos, notarías e incluso, en sistemas de votaciones.

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