Su auge con la pandemia y en la futura “normalidad”

Artículo de Mojca Sirok, directora ACTI, en Revista Gerencia.

La época de la pandemia ha cambiado la forma en la que la mayoría de los consumidores trabajan y viven. Hay aspectos que poco a poco se van a adaptando a una nueva realidad, mientras que otros procesos se han acelerado. Es el caso de los medios de pago electrónicos alternativos, que se han disparado en estos meses, desde el inicio de la crisis sanitaria.
Según la Cámara de Comercio de Santiago, el e-commerce se triplicó durante los tiempos de cuarentena, pasando de una participación del 6% en las ventas de marzo, a un 16% en abril. En 12 meses ha crecido un 214%. Debido a la caída de un 20% en las ventas en las tiendas físicas, el comercio electrónico incrementó sus cifras en un 150% en abril de 2020, respecto a abril de 2019. De la misma forma en que los negocios tuvieron que reinventarse con una oferta digital, los consumidores, por otro lado, decidieron confiar en realizar sus actividades diarias mediante celulares y otros canales digitales, incluyendo sus pagos y compras.

E-wallets (billeteras digitales) y tarjetas contactless (pago sin contacto) hoy en día lideran los métodos de pago electrónico, tanto para compras online como presenciales, pues estas últimas permiten evitar cualquier tipo de contacto físico durante una transacción de pago presencial.

Una variedad de alternativas

El sector bancario, por lo tanto, ha pulsado el acelerador para ofrecer a sus usuarios diferentes alternativas de pago. Santander, por ejemplo, lanzó al mercado al inicio de la pandemia su pulsera chip. Se trata de un dispositivo que, puesto en la muñeca de la mano, permite realizar pagos de forma rápida y segura en el comercio sin necesidad de tener la tarjeta física ni la billetera a mano y que funciona mediante la tecnología contactless.

En cuanto a billeteras digitales, allí se almacena información sobre tarjetas de pago, cuentas bancarias y otras herramientas financieras personales, para realizar pagos de forma virtual. Su principal valor añadido es que permiten realizar compras a través de smartphones o computadores, agilizando los procesos de e-commerce y simplificando las necesidades del usuario. Con los ewallets, puedes almacenar tu dinero y realizar transacciones online y offline al momento (y de forma segura). En Chile existen múltiples alternativas, Google Pay con CMR de Falabella; Santander Wallet; Onepay de Transbank, que permite ‘tokenizar’ una tarjeta para que un comercio pueda hacer cargos recurrentes en ella; MACH de Bci, que está enfocada principalmente en pagos P2P (persona a persona), para facilitar transferencias entre personas; Copec PagoClick; y otros que se han sumado a la guerra de billeteras electrónicas para facilitar la vida a los consumidores.

La madurez de un mercado

Las tarjetas prepago fueron la gran novedad que llegó a Chile en 2019, y a la fecha forman parte de la oferta entre los productos bancarios. Son una tercera vía en cuanto a métodos de pago, un formato que permite comprar en Internet y suscribirse a servicios con un mayor control de los gastos. La oferta y el uso de diversos medios de pago alternativo pone de manifiesto la madurez de un mercado. El mercado nacional, abierto a abrazar, implementar y penetrar en todo tipo de negocios con alternativas de pago electrónico, ha conseguido que en pocos años los usuarios lo asumieran como una normalidad. La crisis sanitaria del Covid-19 solo confirmó o consolidó tanto la oferta como la demanda de estos medios de pago. ¿Y las tendencias? ¿Qué nos traerán los tiempos post pandemia? Algunos cambios de hábito y nuevas formas de hacer llegaron para quedarse.

Veremos el declive de pagos en efectivo, el auge aún mayor de comercio electrónico, la importancia de las tarjetas (plástico) y el crecimiento de todo tipo de pagos digitales (e-wallets, tarjetas prepago, etc.).

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